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La Policía china detuvo el pasado 26 de julio a 18 personas por formar parte, supuestamente, de un culto religioso prohibido en el gigante asiático y que está perseguido por las autoridades. Se trata de la Iglesia del Dios Todopoderoso, una secta que nació a principios de los noventa en el país y que cree que Jesús se ha reencarnado en una mujer china “para salvar el mundo del apocalipsis”.

Según informa Xavier Fontdeglòria en el diario español El País, los arrestos se produjeron en el condado de Changxing, en la provincia oriental de Zhejiang, tras una investigación de las fuerzas de seguridad, tal como publica la agencia oficial Xinhua. La policía incautó varios ordenadores portátiles y libros “utilizados por el culto para difundir información”.

Un asesinato grabado en vídeo

Conocido en mandarín como Quannengshen, las actividades del grupo suscitaron un rechazo masivo entre la opinión pública al publicarse, en 2014, un vídeo en las redes sociales en el que cinco miembros de la secta golpeaban a una mujer de 35 años hasta la muerte en un restaurante de comida rápida después de que esta se negara a darles su número de teléfono.

Tras el incidente, varios miembros fueron detenidos y dos ellos fueron sentenciados a muerte y ejecutados poco después. En la sentencia judicial, los acusados alegaron que la víctima “estaba poseída por un espíritu maligno”. “Era un demonio y teníamos que acabar con ella”, dijo una de las condenadas.

Sólo hay una persona que dice tener contacto con la mujer en la que, según la secta, se ha reencarnado Jesús. Se trata de Zhao Weishan, un hombre oriundo de la provincia de Henan que fundó el culto hace más de 25 años y que actualmente vive en Estados Unidos. La Iglesia del Dios Todopoderoso, desde sus representantes en el exilio, ha criticado en varias ocasiones al Partido Comunista chino, acusándolo de persecución por motivos políticos. En su página web, denuncia que las autoridades han torturado a varios de sus miembros.

Su funcionamiento económico

Según la policía china, la financiación de esta secta depende principalmente de las donaciones de sus miembros. “Cuanto más alta es la cantidad, más derechos consigue la persona dentro del grupo y puede escalar posiciones”, explicaron las autoridades, según recoge Xinhua.

Pekín, antes incluso del incidente de 2014, ha defendido que la organización es ilegal porque “aísla a los miembros de sus familiares y amigos y los presiona para que donen dinero a cambio de su salvación”. Cientos de personas han sido detenidas en redadas por todo el país durante los últimos años por supuestamente formar parte del grupo.

“Cada uno de los miembros estaba dispuesto a donar su dinero, y las cantidades oscilaban entre 10.000 yuanes (1.270 euros) hasta decenas de miles de yuanes”, explicó Dong Jianfeng, jefe de policía del condado. “Algunos de sus familiares han sufrido accidentes desafortunados y muchos están deprimidos”.

China garantiza, sobre el papel, la libertad religiosa de sus ciudadanos, pero cuenta con una lista de cultos prohibidos al no estar controlados por el Partido Comunista. Entre ellos está también Falun Gong, un culto con miles de seguidores, sobre todo en el exilio, que se define como una “práctica espiritual” pero que Pekín califica de “secta satánica”.

Sucesos anteriores de la secta

En mayo de 2014, la policía china detuvo a seis miembros de la Iglesia de Dios Todopoderoso tras el asesinato de una mujer que se negó a darles su número de teléfono para recibir información sobre la secta. La víctima fue golpeada hasta morir junto a una de las mesas del restaurante McDonalds en el que se encontraba.

Tras la detención de los agresores la policía registró sus domicilios y encontró libros y materiales del grupo religioso, famoso porque dos años antes miles de sus miembros fueron también arrestados tras asegurar públicamente que el mundo se terminaría en diciembre de 2012, según aseguraban creencias supuestamente basadas en el calendario maya.

En los meses siguientes, fueron detenidos mil miembros de la secta, entre los que se encontraban “organizadores de alto nivel y algunos miembros fundamentales del grupo”. Entonces el Ministerio de Seguridad Pública de China afirmó que “la secta Quannengshen engaña a la gente, recauda dinero ilegalmente y viola las leyes con el pretexto de la religión. Una serie de acciones de sus miembros han dañado la vida y las propiedades de las personas y han perturbado la estabilidad social.

En febrero de 2015 fueron ejecutados dos adeptos de Quannengshen por el asesinato anteriormente citado. Durante el juicio, los acusados afirmaron que creyeron ver en Wu a un “espíritu maligno”, por lo que la atacaron con sillas, fregonas con mango de metal o incluso saltando sobre su cabeza.

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