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(Asia News) El homenaje al sacerdote asesinado dio comienzo a las 9 de la mañana con una misa celebrada por Mons. Dominique Lebrun, arzobispo de Rouen en la iglesia donde aconteció el martirio. En la misa también participó el presidente de la República, Emmanuel Macron. A continuación fue descubierta una placa en memoria del p. Hamel y se pronunciaron algunos discursos por parte de las autoridades.

En la homilía, Mons. Lebrun subrayó que el p. Hamel «hablaba en un lenguaje de amor. En esta iglesia lo obligaron al silencio…Pero su vida y su muerte hablan mucho más allá de lo que se hubiese imaginado… Y él habla a cada uno de nosotros». Entre los presentes había también representantes de diversas religiones.

Después de la misa, hubo un momento «republicano» por la paz y la fraternidad, con el descubrimiento de una placa, donde están grabados pasajes de la Declaración de los derechos del hombre y de algunos perfiles, algunas referencias sobre el mismo p. Hamel.

Mons. Lebrun recordó «la sucesión de luces y sombras» que este año han marcado a Francia y dijo que los cristianos tienen una «responsabilidad inmensa: para ellos la fraternidad no es una opción». El prelado pidió a todos «abandonar la sombra del odio» y «de moverse juntos hacia la luz del amor».

También el presidente Macron subrayó la fuerza de la convivencia que fue más fuerte que el odio. «Asesinando al p. Hamel-dijo Macron en su discurso- a los pies del altar, los dos terroristas creyeron poder sembrar la sed de venganza y de represalia. Pero fracasaron. Mi primer palabra es por lo tanto la de agradecer a la Iglesia de Francia por haber encontrado la fuerza del perdón. Os agradezco por haber donado a Francia este gran ejemplo…En estos tiempos de tribulación, vosotros permanecéis como incansables artesanos de paz».

De hecho, después del asesinato del p. Hamel, la iglesia de Saint-Etienne-du Rouvray se convirtió en un lugar de peregrinación para grupos de cristianos y de musulmanes. Este año llegaron visitantes de Canadá, Egipto, Gran Bretaña… Además, entre las comunidades que viven en el país, la cristiana y la musulmana, aumentaron las relaciones y la ayuda recíproca también bajo el punto de vista social. En esta ciudad hay de hecho una tasa de desocupación que llega hasta el 21%.

«En nuestra ciudad-dijo el intendente Joachim Moyse- la voluntad de vivir bien y juntos es real. La cicatrización será larga, pero la sangre derramada nos ha reforzado en el deseo de vivir mejor la fraternidad».

En la iglesia donde fue asesinado el p. Hamel, se conserva un cuadro que lo retrata mientras reza: es el regalo de Moubine que es una «creyente musulmana».

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