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La Comunidad Valenciana se ha convertido en la primera autonomía que pide al Gobierno español que retire a la homeopatía su condición de medicamento. Según informa Javier Salas en el diario El País, la Consejería de Sanidad envía una instrucción a los centros públicos para que dejen fuera las pseudoterapias.

“La buena práctica médica está ligada a la evidencia científica”. Con estas palabras, la consejera de Sanidad de la Generalidad Valenciana, Carmen Montón, ha marcado una línea clara entre lo que debe y no debe hacerse en los centros sanitarios que dependen de su gestión.

En una rueda de prensa celebrada ayer, 24 de julio, Montón ha ido más allá de una simple declaración de intenciones: por primera vez, se ha reclamado desde una autonomía al Ministerio de Sanidad que se retire a la homeopatía su condición de medicamento. Además, Montón ha enviado una instrucción a todos los centros sanitarios para dejar claro que las pseudoterapias no tienen sitio en la sanidad pública.

Los riesgos de unas prácticas dudosas

Según la consejera, las administraciones públicas tienen la obligación de “diferenciar claramente entre los productos que cuentan con un respaldo de medicina basada en la evidencia respecto a todos aquellos productos y prácticas que no han demostrado su eficacia”, en referencia a la homeopatía y a otras pseudoterapias.

Montón ha especificado las prácticas que no se consideran útiles para los pacientes según un informe del propio Ministerio de Sanidad, y que “no deben sustituir” a otros tratamientos con eficacia terapéutica o curativa contrastada. Recientemente, la Real Academia Nacional de Farmacia alertaba de que la homeopatía puede poner en riesgo la salud porque puede llevar a los pacientes a abandonar tratamientos eficaces.

Para evitar estos riesgos, Montón ha enviado a Sanidad una petición para que se modifique legalmente la condición de medicamento que se ha otorgado a la homeopatía a pesar de no haber demostrado su eficacia más allá del efecto placebo. “La consideración de la homeopatía como medicamento supone un riesgo real que influye directamente en la protección y el restablecimiento de la salud”, dice el documento al que ha tenido acceso El País, “dado que puede provocar que se utilicen los productos homeopáticos en lugar de los medicamentos que han demostrado su efecto”.

La solicitud que firma Montón reclama a Sanidad, por un lado, que suprima el artículo 50 del Real Decreto 1/2015 que reconoce esa condición de medicamento a la homeopatía. Y, por otro lado, pide al Ministerio que dirige Dolors Montserrat que tramite en la Unión Europea la desaparición del paraguas legal que empujaba a ese reconocimiento en la legislación española.

No sólo la homeopatía: más pseudoterapias

El gesto de la consejera valenciana va más allá. No sólo pide a las autoridades que rectifiquen en su consideración de la homeopatía, sino que ha enviado una instrucción a los responsables de los departamentos de salud en la que recuerda que en los centros públicos sólo se pueden acoger prácticas reconocidas oficialmente y por profesionales sanitarios.

La circular, pensada para que se distribuya entre los médicos y el resto de personal sanitario, insiste en que los productos homeopáticos están expresamente excluidos de la cartera de servicios comunes de prestación farmacéutica. La circular es clara: “No está autorizada la publicidad, promoción, presencia o desarrollo de cualquier actividad que no sea reconocida como asistencial, consideradas como pseudociencias porque no hay conocimiento y experimentación científica de estas”.

La instrucción, que entró en vigor el 24 de julio, va por tanto más allá de la homeopatía y se remite al catálogo de actividades que el Ministerio de Sanidad considera pseudociencias por no considerarse práctica médica basada en la evidencia científica: la medicina naturista, la naturopatía, la medicina tradicional china, la acupuntura, el ayurveda, la fitoterapia, la terapia nutricional o los tratamientos con vitaminas.

También las pseudoterapias físicas, como la osteopatía, la quiropraxia, el quiromasaje y drenaje linfático, la reflexología, el shiatsu o la aromaterapia, las técnicas de la mente y el cuerpo, el yoga, la meditación, la oración, la kinesiología, la hipnoterapia, la sofronización, el arteterapia, las técnicas sobre la base de la energía, el Qi-Gong o Chi-Kung, el Reiki, la terapia floral, la terapia biomagnética “y cualquier otra actividad semejante o equivalente a las citadas”.

Las asociaciones de afectados, satisfechas

La rueda de prensa estuvo precedida por una reunión de la consejera Carmen Montón con representantes de los diversos colegios profesionales implicados (médicos, farmacéuticos, enfermeros y psicólogos), de asociaciones de consumidores, etc. También participaron en la misma miembros de RedUNE (Red de Prevención del Sectarismo y del Abuso de la Debilidad) y de la APETP (Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas).

Desde la APETP se señala, en su página de Facebook, que este hecho “no se trata de un toque de atención, es todo un cambio de postura hacia este problema. Porque, como explican, “de ser un tema ignorado, el problema de las terapias alternativas se está volviendo lo que debería ser, un asunto a tratar a nivel político también. Tenemos estafas y sectas instaladas por nuestra sociedad perjudicando a enfermos y lucrando a gente sin escrúpulos. Esperemos que esto sea un nuevo rumbo”.

Por su parte, la representante de RedUNE en la reunión ha manifestado la preocupación de su plataforma por “el componente sectario de manipulación psicológica y reforma del pensamiento”, ya que “en realidad todo esto se enmarca en una cosmovisión que viene de muy atrás con la New Age, el desarrollo del potencial humano, el despertar de la conciencia, etc.”.

Metamorfosis de lo sectario

En un comunicado que ha hecho público RedUNE unas horas después de la reunión, se señala que “las sectas ya no son lo que eran”. Porque “si bien los movimientos sectarios han estado relacionados tradicionalmente con asuntos como la espiritualidad, lo esotérico, el ocultismo o la conspiración, últimamente han penetrado de lleno en el terreno de la salud, tanto física como mental, con auténticos corpus de pseudoconocimiento médico”.

Felicitan a la consejera valenciana porque están convencidos de que “la desaparición de pseudoterapias de los marcos sanitarios públicos contribuirá abundantemente a deslegitimar el discurso fraudulento que sostienen estos engaños pseudocientíficos, cuya principal característica es aparentar ser ciencia y así, disfrazada, infiltrarse en contextos oficiales donde la ciencia es la autoridad. Y el gran cabeza de cartel, el caso más mediático y popular es precisamente el de la homeopatía, así que constituye sin lugar a dudas un perfecto centro de diana por el que empezar”.

Porque, como recuerdan en el comunicado de RedUNE, “es totalmente habitual que la pseudociencia en terreno sanitario despliegue estrategias, prácticas y mecanismos que entran de lleno en la manipulación psicológica del paciente, teniendo lugar en muchas ocasiones reforma del pensamiento”.

Y terminan expresando su deseo de que este paso importante “sea el primer ladrillo para la construcción de una mejor educación sanitaria, una mayor protección de los pacientes y el destierro y deslegitimación desde los centros y contextos sanitarios públicos de la pseudociencia en materia de salud”.

La homeopatía, criticada por la Sanidad británica

La homeopatía lleva una racha tan mala que ya se ha convertido en rutina que reciba varapalos de instituciones sanitarias, profesionales o científicas. Ahora es la Generalidad Valenciana, y el pasado 21 de julio fue un informe del Sistema Nacional de Salud del Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés).

Este organismo publicó unas nuevas directrices nacionales que establecen que no se prescriban 18 tratamientos, incluyendo la homeopatía y los tratamientos a base de hierbas, que suponen una pérdida “para los contribuyentes birtánicos de 141 millones de libras al año (unos 157 millones de euros)”. Simon Stevens, director ejecutivo del NHS en Inglaterra, describió la homeopatía como en el mejor de los casos un placebo y un mal uso de los escasos fondos del NHS”.

Según el documento, la homeopatía le estaría costando a las arcas públicas más de 100.000 euros anuales. La recomendación es que los prescriptores en atención primaria no deben iniciar a los nuevos pacientes en productos homeopáticos y asesorar para que dejen de prescribir estos artículos a todos los demás pacientes y, cuando proceda, se aseguren de la disponibilidad de otros servicios pertinentes para cambiar la homeopatía por otro tratamiento válido.

Los homeópatas se defienden

La Asamblea Nacional de Homeopatía ha recordado a la consejera valenciana de Sanidad que los medicamentos homeopáticos están “reconocidos” como tal por la Unión Europea y que la regulación sanitaria comunitaria “es de obligado cumplimiento”. Así se ha expresado el portavoz de este colectivo, Gonzalo Fernández Quiroga, en declaraciones a Europa Press.

El representante de los homeópatas ha declarado: “no entendemos el debate, en la ley viene reflejado el reconocimiento de la homeopatía y queremos salvaguardar los derechos de los pacientes”. Fernández considera “normal” que la homeopatía esté excluida de la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud, “como tantos otros medicamentos, sobre todo en tiempos de crisis” y ha asegurado que no buscan la financiación por parte del sistema sanitario público.

Pero sí ha aseverado que en otros países “desarrollados, a los que en tantas cosas se quiere parecer España”, como Alemania o Francia, sí se financian los tratamientos homeopáticos en la sanidad pública.

Sobre las manifestaciones de la consejera, que ha considerado la homeopatía como “productos sin evidencia científica que no curan y generan confusión”, Fernández ha defendido que ésta “produce beneficios en el paciente, aunque diferentes a los medicamentos convencionales”. “Las evidencias científicas están publicadas en muchas revistas médicas a la vista de todos”, ha añadido.

Además, ha subrayado “la experiencia clínica que los homeópatas tienen como médicos que prescriben tanto medicamentos convencionales como terapias naturales” y ha asegurado que la medicina homeopática “tiene efectos secundarios menores”.

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