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(Nació Digital/InfoCatólica) Custodio Ballester (Barcelona, ​​1964), párroco de la parroquia de la Inmaculada Concepción de Hospitalet de Llobregat, acumula numerosas polémicas por sus afirmaciones sobre la homosexualidad. Nació Digital le ha entrevistado:

Mosén, debe admitir que está en medio de la polémica. Se siente atraído por la polémica?

La polémica en sí no me atrae, pero si me veo en medio de ella, me gusta coger el toro por los cuernos. Me gusta dar la cara y ser transparente. No quisiera que la gente pensara que guardo piedras en el bolsillo.

La última polvareda que ha generado ha sido con motivo de su homilía del 24 de junio cuando dijo que «la homosexualidad es un pecado gravísimo» y que se quería hacer creer a la gente que «eso de ser gay es guay» . El Gobierno le acaba de abrir un expediente.

Si por una consideración moral -no legal ni jurídica- sobre un determinado comportamiento realizada en la homilía de una misa católica, el poder político puede expedientar administrativamente a un cura, es que hemos entrado en una dinámica de persecución estalinista para reducir a la Iglesia en Cataluña al silencio. Mire, la homilía es un género oratorio muy singular. Yo hice una consideración moral sobre el pecado, que no es un concepto jurídico sino moral. Si a un cura se le niega la posibilidad de hacer una consideración moral, estamos conculcando la ley de libertad religiosa.

Desde su óptica, ¿la homosexualidad es un pecado?

Sí, un pecado es una acción o una omisión contra la ley de Dios, que son los mandamientos. La condición de cada uno, como ser homosexual, no es pecado en sí misma. Lo que sí es pecado es la acción. Una persona homosexual está llamada a vivir la castidad, como un soltero o un cura. La moral católica nos dice que hay unos actos impuros que manchan nuestra alma. Mi sermón estaba enmarcado en el contexto de la celebración del Orgullo Gay, una fiesta que yo considero una provocación. Si es posible vivir normalmente la condición homosexual, que yo no lo creo, pero si fuera así, esta fiesta sería innecesaria. Quita a la homosexualidad de cualquier posible normalidad. Estas manifestaciones exteriores están agrediendo el pudor de mucha gente, y también de muchos homosexuales que no están de acuerdo con esta sobreactuación.

¿Cree seriamente que desde los poderes públicos se promueve la homosexualidad, como ha dicho alguna vez?

Sí, creo que hay una presión política y, incluso, legal y jurídica para que la gente termine aceptando como normal algo que yo creo que, moralmente, no lo es. En el plano legislativo se percibe en las leyes que se han hecho.

¿Me puede citar alguna?

-La ley Cifuentes. Una ley por la que se castiga toda crítica a la condición homosexual y, incluso, hacer alguna terapia para que un homosexual deje su práctica. Se quiere crear un blindaje para que los católicos nos parezca bien lo que para nosotros no lo es moralmente. Pienso que deben respetar nuestra libertad.

Usted cree que la homosexualidad requiere de alguna terapia. ¿Por qué lo cree?

De terapias se han probado muchas. Terapias psicológicas. Pero yo pienso que la única terapia que hay es la fe en Cristo, su poder de curar todas nuestras heridas. Las de todos. La confianza en un Dios misericordioso que está dispuesto a acoger todo aquel que se arrepiente.

Usted saltó al primer plano a raíz de que en 2013 invitó la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios en la procesión de Semana Santa de 2014.

Lo hice tres años, hasta 2015.

¿Comparte el espíritu legionario?

Mire, sí. Es un espíritu muy antiguo. Hay una película, Zona hostil, que relata la experiencia real de un grupo de legionarios en Afganistán. En un momento dado, quedan rodeados por los talibanes, y un oficial con quienes están en contacto telefónico, exclama: «El espíritu de la muerte». Y ellos contestan: «Morir en combate es el mayor honor. La muerte no es tan horrible como parece. Lo más horrible es morir siéndo un cobarde». Al final, la llegada de unos helicópteros estadounidenses los salvó. Y yo tengo todo el derecho a sintonizar con este espíritu. Debemos vivir la vida con valentía. Comparto los valores legionarios de lealtad y disciplina.

Este vínculo legionario le generó un enfrentamiento con el Ayuntamiento de ‘Hospitalet. ¿Como están sus relaciones con la alcaldesa Núria Marín?

A mí me llama la atención que lo que está bien en Málaga, o en Ronda, esté mal aquí porque un ayuntamiento lo dice. Somos un país libre. Yo me siento agredido en mi libertad de cura para decidir cómo celebrar una procesión de Semana Santa. Por eso, tengo una licenciatura en Teología. Si un ayuntamiento se puede inmiscuir en una manifestación religiosa, no estamos en un estado de derecho.

¿Cómo ve la situación del catolicismo en Cataluña?

Es un tema complejo. Hace cincuenta o sesenta años, Cataluña era católica. Antes, el obispo Torras i Bages explicaba que cuando iba por los pueblos siempre encontraba las familias rezando. Todo esto ha cambiado. No hemos transmitido la fe a los hijos. Con la prosperidad económica, mucha gente piensa que todo depende de nosotros. Mire, yo creo que en estos momentos hay miedo. La evolución histórica hace que la predicación del Evangelio y la evolución del mundo a un choque de trenes. El sermón sobre el Orgullo Gay y la homosexualidad lo demuestra. El mundo no soporta que haya una instancia que no esté al servicio del poder y establezca criterios sobre la verdad y la mentira.

Arguménteme en favor de ceder su parroquia para un homenaje a la División Azul.

Aquello fue con motivo del 75 aniversario de la División Azul. El acto tuvo dos partes, una de religiosa, que fue una misa por los difuntos, y una de académica con dos especialistas sobre los divisionarios. Y este acto se hizo en la sala de teatro, con una exposición de coleccionismo militar con banderas de todos los bandos de la guerra. También había banderas de la URSS. El señor arzobispo me hizo la reflexión que una misa para difuntos no se puede negar a nadie pero que era discutible haber hecho el otro acto en la parroquia. Y reconozco que quizás sí que no tenía que haber hecho aquí. Yo lo hice por los seis divisionarios que quedan vivos en Barcelona, ​​con más de 90 años.

Pero no me negará que hacer un acto de estas características implica cierta simpatía ideológica …

Entiendo lo que dice, pero este acto no implicaba más que un homenaje a los divisionarios que quedan vivos. Creo que ha quedado clara la buena voluntad de aquellos españoles y catalanes de la División Azul que fueron a Rusia a luchar contra el comunismo. Quisieron luchar contra un régimen totalitario junto a otro régimen totalitario que resultó ser criminal. Pero esto lo vemos en este momento. La situación histórica fue equivocada, pero en ese contexto era difícil verlo. Debemos salvar la buena intención básica de la gente que fue a Rusia.

En la web de su parroquia se capta enseguida que el combate contra el aborto es un gran caballo de batalla para usted. Ha denunciado en varias ocasiones que hay hospitales vinculados a la Iglesia que practican abortos.

Eso me preocupa porque yo no puedo ir a protestar contra los abortos ante una una clínica privada cuando los hospitales que están vinculados a la Iglesia, al nivel que sea, se están haciendo también prácticas contra la vida. Hemos conseguido que en el Hospital de Sant Pau estos abortos se hayan reducido muchísimo. Nosotros hemos hablado con la dirección de San Pablo …

Cuando dice nosotros …

La plataforma Derecho a Vivir. Los propusimos abrir una oficina de atención a la mujer embarazada con problemas. Hay un convenio con la Generalidad y el Ayuntamiento para que en la actividad médica tanto de Sant Pau, como el de Granollers, como el de Santa Tecla de Tarragona, se respeten los principales morales de la Iglesia. Pienso que el señor arzobispo está interesado que en Sant Pau se cumpla este convenio. Hemos ofrecido hacer una auditoría gratuita para comprobar que realmente es así. Estamos esperando una respuesta.

¿Cuántos hospitales hay con presencia de la Iglesia en el patronato?

-Sant Pau, el Hospital General de Granollers y Sant Pau y Santa Tecla de Tarragona. Y luego está el caso más escandaloso, el Hospital de San Juan de Dios, porque este es propiedad de los hermanos de San Juan de Dios. Hacen una gran labor de atención a los niños enfermos, pero también es verdad que en las urgencias dan la píldora del día después, hacen esterilizaciones y tienen un centro de reproducción asistida que se convierte en una gran nevera de embriones congelados.

¿Pero usted cree que un aborto es un asesinato?

Jurídicamente no se puede decir, pero yo creo que, moralmente, es un asesinato. Alguien me ha dicho que estoy obsesionado en eso, pero yo lo que estoy es especializado. Mire, cuando fue el caso del doctor Morín, que practicaba abortos en unas clínicas privadas, los activistas que iban a las bolsas de basura cercanas, venían aquí a hacer la revisión de lo que habían encontrado.

¿Aquí en la parroquia?

Sí, y con las pruebas que encontraron pudieron ir a juicio. Se pudo encontrar mucha documentación, como papeles de psicólogo firmados que era el certificado de daño psicológico con el nombre en blanco. Pero a mí lo que me afectó fue que un día me encontré una gasa llena de sangre y, en medio, una mano de la dimensión de la uña del pulgar, cortado a la altura de la muñeca. Yo cuando hablo del aborto pienso en aquella mano.

¿Cómo ve la situación política en Cataluña?

Bueno, yo voy a opinar a título personal, no como párroco. Para mí, Cataluña es en primer lugar su lengua, que se habla también en la Franja, en la Cataluña Norte, en Baleares, en Valencia. Pero para mí, Cataluña tiene sentido si forma parte de una unidad más grande, que es España, que es una unidad geográfica, una unidad de fe y una unidad política.

¿Usted diría, como en un documento del episcopado español hace unos años, que la unidad de España es un bien moral?

No, discreparía. Yo diría que es un bien. Los bienes morales son los Mandamientos.

¿Qué piensa del proceso? (ndr de InfoCatólica: proceso secesionista de Cataluña respecto de España)

Creo que es un ente montado desde un poder económico que quiere un estatus económico que el Estado no le quiere conceder. Mire en el País Vasco, tal vez con más soberanistas, pero allí tienen el concierto, los llueven los millones y no se les ocurre pedir la independencia o iniciar un proceso soberanista y revolucionario. El proceso comenzó como un elemento de presión y ahora es una bola de nieve que puede arrastrar los mismos que lo impulsan.

¿Cree que el proceso soberanista es revolucionario?

-Hombre, si llegara sólo hasta Mas, o incluso a Junqueras, puede que no. Pero, con la CUP, tiene elementos de proceso revolucionario que puede llevar a una ruptura social y a heridas graves. El nuevo Estado catalán o la nueva República catalana lleva consigo fuerzas revolucionarias y viene con la ideología de género, una idea sesgada de familia y el aborto.

El Parlamento de Cataluña acaba de votar una proposición de ley para anular los consejos de guerra del franquismo. ¿Está de acuerdo?

-Yo estoy de acuerdo, pero que también declaren la nulidad de los juicios de los tribunales populares de la zona republicana. ¿Qué ganamos con remover los difuntos de sus tumbas? Los difuntos están juzgados y en brazos de la misericordia de Dios. Si pudiéramos hablar desde la eternidad nos dirían: olvida, perdona. La política de memoria histórica es un error contra el olvido y el perdón.

¿No comprende que las familias quieran recuperar sus parientes muertos?

Sí, claro, están en su derecho. Pero si hay que hablar de víctimas, tenemos que hablar de todas. En el caso de Cataluña, estuvo durante la Guerra Civil bajo el control republicano y hubo muchas sentencias de tribunales revolucionarios. No sé cuál de los dos bandos tuvo más víctimas.

El papado de Francisco ha supuesto un cambio dentro de la Iglesia. ¿Comparte su orientación?

-La fe católica es como un piano. Hay papas que tocan todas las teclas, otros, sólo unas cuantas, pero la sinfonía también sale. Este papa tiene algunas prioridades, y las tenemos que acoger porque quizás alguna de ellas las dábamos por supuestas. Por ejemplo, el tema de la misericordia. Francisco tiene una gran sensibilidad por el Señor que acoge a los pecadores.

¿Cuál es su papa?

Juan Pablo II. Era un magnífico comunicador. Benedicto XVI es un gran intelectual, pero con un nivel de discurso alejado. A mí me gusta decir que la Iglesia es como un avión que el papa pilota pero que tiene un piloto automático. Puede haber malas travesías, pero siempre se llega a destino.

Hace unos días, uno de los hombres más poderosos de la curia, el cardenal Pell, ha sido imputado por supuestos casos de pederastia. Le importa mucho el aborto, pero ¿cómo define los escándalos de pederastia?

Son casos de una gravedad especial porque aquí se juega con la inocencia. Hay muchos factores que han intervenido en estas situaciones. Una es que los obispos deben hacer una tarea de viiglancia de los curas y ver los que pueden presentar problemas. La vida en la parroquia exige mucha responsabilidad. A menudo, el cura está solo, lejos de su familia, y ha de administrar bien su tiempo. Después, a finales de los sesenta, fruto de lo que supuso el Mayo del 68, hubo una liberalidad de las costumbres que se extendió por todas partes, incluso en los seminarios, con una indulgencia hacia las actitudes y las tendencias homosexuales.

¿Como son sus relaciones con el arzobispo Omella, ahora cardenal?

El señor arzobispo es una persona simpática, accesible, empática. Si un sacerdote quiere hablar, lo recibe en pocos días, que es algo muy importante para conocer la diócesis.

¿Cree que continuará al frente de la parroquia?

No lo sé. Yo ya llevo aquí dieciséis años. Si llevara tres o cuatro podría decir que todavía no he culminado mi plan pastoral. El señor arzobispo tiene todo el derecho a cambiarme de lugar o mantenerme.

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